Una aventura familiar

Todo empezó con Charles y Pierre Castanier. Durante una partida de golf, este último conoció a un cuchillero que le dijo que tenía problemas para abastecerse de cuernos. A su regreso de África Occidental, los dos hermanos decidieron dar el paso importando unas cuantas cajas de cuernos de cebú. Bautizaron el negocio con el nombre de Mercorne: los cuernos que cruzan el mar, pero también un guiño a Saint Flour de Mercoire, el pueblo donde se habían establecido en Francia. Los dos fundadores siempre han apoyado nuestros proyectos de desarrollo.

La familia siempre ha apoyado esta empresa. Martial acudió al rescate de Mercorne, Chloé nos brindó el beneficio de sus inmensas habilidades con tanta paciencia y gentileza como siempre, sin olvidar a Julie, Clément, Henri, René... bajo la mirada sabia y siempre alentadora de la decana de la familia Castanier, mi abuela.

Y ahora está Benoît, mi compañero de aventuras y de vida desde hace 6 años, sin el cual me habría sido difícil continuar.